A medida que los años pasaban y seguíamos cosechando éxitos con nuestros disfraces y artilugios, el desafío de encontrar nuevas ideas se hacía cada vez más grande. Queríamos que cada año fuese especial, único y que dejara una huella imborrable tanto en el público como en nosotros mismos. Fue entonces cuando, en una de nuestras reuniones, surgió una idea que rápidamente nos entusiasmó a todos: recrear la aldea gala de Astérix y Obélix, dos de los personajes más queridos de los cómics y la animación. La idea no solo era divertida, sino que nos permitía trabajar con un tema que ofrecía una gran riqueza visual y muchas posibilidades para desarrollar disfraces y artilugios.
El mayor reto era, sin duda, llevar la vibrante estética de los dibujos animados al carnaval, lo que requería mucho colorido, precisión en los detalles y una gran dosis de creatividad. Sabíamos que, para hacer justicia a estos icónicos personajes y a su mundo, cada elemento debía estar lleno de vida y humor, reflejando el espíritu de las historias que tantos conocíamos desde nuestra infancia..

El artilugio principal de este carnaval fue una recreación de la Aldea Gala que colocamos sobre nuestro coche. Fue una auténtica obra de ingeniería artesanal, ya que no solo diseñamos las cabañas y estructuras típicas de la aldea, sino que también cubrimos los laterales del coche con grandes paneles decorados con escenas emblemáticas de los cómics. Estas ilustraciones representaban momentos clave de las aventuras de Astérix y Obélix, haciendo que el coche, además de ser una carroza, se convirtiera en una especie de cómic viviente que desfilaba por las calles.

Uno de los aspectos más llamativos de este proyecto fue la construcción de una estructura de escudos en formación tortuga para los soldados romanos. Sabíamos que esta clásica formación era un elemento muy característico en las historias de Astérix, y nos aseguramos de que la réplica fuera lo más fiel posible. Cada detalle, desde los escudos hasta las posiciones de los soldados, fue cuidadosamente estudiado para que, al desfilar, la formación pareciera sacada directamente de las páginas de los cómics.

La asignación de personajes siempre es un proceso divertido en nuestro grupo, y esta vez no fue diferente. Basándonos en el parecido físico y la personalidad de cada uno de los componentes, logramos un reparto más que satisfactorio. Astérix, el pequeño pero valiente galo, fue interpretado por uno de nuestros miembros más ágiles, mientras que Obélix, con su inseparable menhir, fue encarnado por alguien de mayor complexión, lo que hizo que la representación fuera aún más auténtica. Otros personajes como Panorámix, Abraracúrcix y Asurancetúrix también estuvieron presentes, formando un elenco completo de galos que recorrió los desfiles con mucho humor y colorido.
Además de los disfraces, la cantidad de artilugios y muñecos que tuvimos que confeccionar fue considerable. Entre los más destacados estuvieron la marmita de la poción mágica, un elemento indispensable en cualquier historia de Astérix; el jabalí, que acompañaba a Obélix en sus banquetes; y, por supuesto, el imponente menhir, que Obélix cargaba con orgullo. También confeccionamos una serie de muñecos romanos, que sirvieron tanto para decorar la carroza como para ser utilizados en nuestras interpretaciones durante los desfiles.


Uno de los aspectos más divertidos de este carnaval fue la interacción con el público. En cada desfile, además de mostrar nuestros elaborados disfraces, aprovechamos la oportunidad para realizar pequeñas escenas de lucha entre los romanos y los galos. Estas representaciones, llenas de humor y acción, sacaron más de una carcajada de los espectadores. En una de las escenas, Astérix y Obélix, armados con sus puños y menhir, «derrotaban» a los soldados romanos mientras estos intentaban defenderse con la formación de tortuga. Fue una experiencia muy dinámica y nos permitió demostrar nuestras dotes de interpretación de una manera diferente, añadiendo un toque de espectáculo a los desfiles.








El esfuerzo y el trabajo realizado durante esos meses previos al carnaval no tardaron en ser recompensados. Varios premios llegaron ese año, aumentando el ya extenso currículum de reconocimientos del grupo Antroxeros. Una vez más, nos sentimos orgullosos de haber logrado nuestro objetivo de sorprender y divertir al público, al mismo tiempo que disfrutábamos del proceso creativo.

Este carnaval no solo fue un éxito por los premios obtenidos, sino también por la diversión que nos proporcionó tanto a nosotros como a los espectadores. Recrear el mundo de Astérix y Obélix, con todos sus personajes y elementos, fue un reto que afrontamos con ilusión y dedicación, y el resultado fue tan satisfactorio como entretenido. Una vez terminado el carnaval, como siempre, comenzamos a pensar en el tema para el año siguiente, pero sabiendo que habíamos dejado el listón muy alto con la aldea gala y sus inolvidables personajes.
Aquí os dejamos algunas de las imágenes que muestran el resultado de ese año, donde el colorido, la creatividad y el espíritu festivo de Astérix y Obélix tomaron las calles del carnaval.






























